Historias Alternativas de Leo

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Historias Alternativas de Leo

Notapor Leo McCallister » 29 Nov 2017 07:45

Pues aqui la primera de tres partes, cada parte es un post porque así aumentamos el numero.

La historia me pertenece los personajes no blablablabla no lucro con esto, bueno fuera ... en fin

No tiene título porque no se me ocurrió ninguno.... funfact: los personajes estan TAN fuera de sus personalidades que hasta pena me da con sus players.... perdón??
CAP 1 Pascuas un tanto diferentes.
Aun no podía creer que pudiera estar enojado con ella por una nimiedad, no es que ella hubiera planeado nada, los Fletwock y los Fairchild tenían una buena historia de amistad desde hacía ya bastantes años, era normal que las familias se reunieran para diferentes ocasiones, algo muy regular, no es que hubiese planeado con antelación negarse a la invitación que le había hecho, es que tenía un compromiso previo y no podía faltar, no es que ella tuviera mucho poder de decisión de todas formas, su mamá no estaba tan contenta con el hecho de que estuviera ‘tonteando’ con ese tipo con pinta de criminal. Y así como los Fletwock nunca faltaban a la fiesta de Navidad de los Fairchild, los Fairchild nunca faltaban a la reunión de Pascuas de sus mejores amigos, era casi una tradición, sin embargo Ethan no lo había entendido.
Era temprano, lo sabía porque todavía estaba bastante oscuro y estaba haciendo frío, había salido de la cama porque aún sentía bronca y eso le molestaba aún un poco más porque no dormir suficiente la ponía de mal humor, o al menos lo suficientemente irritable, era una bailarina, necesitaba suficientes horas de sueño! Sin embargo terminó por salir de la cama en su camisión y envolverse en un chal tejido y mullido, una taza de té caliente podría hacerla sentir mejor, no se molestó en llamar al elfo de la familia, prefirió salir de la habitación y caminar hasta la cocina, no quería causar molestias, sobre todo porque sabía que los Fletwock despertaban muy temprano para ocuparse de sus caballos, su amigo no era la excepción.
Salió de la casa y caminó hacia las vallas que separaban a la casa del resto del terreno que podía considerarse un área de trabajo y observó a su amigo ir y venir en su caballo mientras saltaba vallas y se divertía, no supo cuanto tiempo permaneció en el lugar divertida, el caballo no quería saltar la valla más alta y terminaba por detenerse antes de hacerlo mientras Roan insistía en ello, lo conocía suficiente como para saber que no iba a desistir si no hasta que su yegua hiciera el salto, cuando ocurrió Mila aplaudió entre sonrisas llamando su atención.

- Hey! Madrugaste- dijo mientras se acercaba a la valla con una gran sonrisa mirándola de pies a cabeza por que seguía en pijama al parecer.
- Qué se supone que significa eso?- le regresó el saludo aferrándose a su taza encantada con té caliente porque obvio que había salido en pijama y sólo con un chal tejido encima.
- Que cuando desperté a la madrugada para alistar a mi caballo pasé por la puerta de tu habitación y estabas roncando- la embromó de buen humor mientras bajaba de la yegua y se acercaba a ella trotando.
- Acosador- lo llamó divertida
- Uy, es té?- le preguntó quitándoselo de las manos y bebiendo un sorbo largo, relamiéndose los labios – Vas a ser una buena esposa un día Fairchild- agregó en tono de broma para fastidiarla a sabiendas que ese era un tema con el que a ella no le gustaba jugar.
- Idiota- lo llamó sonriente rodándole los ojos
- Te vas a quedar bizca uno de estos días- le dijo mientras le regresaba la taza por encima de la valla- espera un minuto- le dijo mientras tomaba las riendas de la yegua y daba la vuelta para alcanzarla del otro lado saliendo de la zona de entrenamiento, la rodeó con un brazo por encima de los hombros.
- Estas de buen humor
- Tu no?, es un buen día, está despejado, tal vez podamos dar un paseo más tarde, no se me olvida que prometí enseñarte a montar como amazona- le dijo encaminándola hacia los establos para guardar a su yegua.
- No voy a subirme a uno de esos yo sola Fletwock- contestó porque eso no iba a pasar ni en sueños
- Cobarde – la llamó con cierto cariño mientras ella abría lo ojos cual platos grandes y redondos y fingía gran ofensa abriendo la boca.
- Ladrón de té!!- lo llamó porque obvio que se lo había terminado, empujándolo divertida

A lo lejos, dentro de la casa desde una ventana…
- No son adorables?- preguntaba Colton divertido, mirando por la ventana a Mila que empujaba jugueteando a su hijo y salía corriendo mientras él la perseguía.
- Pueden funcionar, son amigos, eso siempre es un buen inicio- respondió Sasha, con su tono amable analizándolos con la mirada como si supiera en qué podía terminar aquello
- No creo que estés considerando que ambos son un par de niños y que les encanta tener parejas inadecuadas, que garantiza que eso funcione- se quejó abiertamente Laurentia
- Se te olvida que a Mila sólo tienes que decirle negro para que elija conscientemente el blanco- agregó Nathaniel
- Nimiedades – contestó Coltón mientras veía como Roan atrapaba a Mila por la cintura, ambos cayendo al suelo entre risas y gritos.
Sasha miró a Colton y le sonrió, funcionaría, claro que funcionaría.
Esa tarde después del té, había comenzado a llover y sospechosamente parecía no haber nadie en la casa cuando hasta hacía un par de horas parecía la estación del tren en hora pico de gente que iba y venía. Roan entró en la pequeña biblioteca de su casa encontrando a Mila sobre el sillón envuelta en una manta a cuadros.
- Porqué siempre que te encuentro tienes que estar envuelta en una manta?- le preguntó con su tono de niño rico caminando hasta el sillón y mirándola hacia abajo, cavaba de cambiar su ropa formal por algo más cómodo.
- Estás exagerando, hasta un par de horas estaba en un muy bonito vestido verde agua, totalmente encantadora- le dijo como si fuera algo obvio, sin embargo también ya estaba cambiada en un atuendo mucho más cómodo pero no tan abrigador, sobre todo cuando afuera llovia y corría algo de viento.
- Claro, encantadora- afirmó divertido y casi en tono burlón – hazm lugar- le dijo mientras jalaba la manta para meterse debajo de ella.
- Hey!! No sólo robas mi té si no también mi manta?!
- Es MI manta, según recuerdo
- Detalles insignificantes, eres mi anfitrión y estoy muriendo de hipotermia- sobre exageró un poco, él la miró y bufó asintiendo
- Qué desconsiderado de mi parte señorita Fairchild- le dijo acomodándose a su lado – tal vez necesitas un poco de más calorías, si no estuvieras en los huesos probablemente no tendrías tanto frío. Mila lo miró con los ojos entrecerrados y metió su mano helada por entre la camisa de Roan tocando la piel de su cintura en pura venganza. El muchacho se estremeció dando un respingo y soltando un pequeño grito.
- Merlín!! Eres una paleta – la miró con reproche por su terrible acto de descortesía que le había causado una sensación extraña en el cuerpo.
- Te lo buscaste!
- Aún me preguntó cómo es que soy tu amigo con todo lo que me maltratas – le dijo en tono de broma mientras le ofrecía su brazo, al que ella se abrazó acercándose a él para robarle un poco de calor, al contacto soltó un suspiro aliviada sintiendo el agradable calorcito que despedía el cuerpo de su mejor amigo.
- Oh, calla, no sabrías qué hacer sin mi- le contestó un tanto arrogante acomodando su cabeza sobre su hombro, él la miró con una ceja en alto.
- Engreída- la llamó pero no hizo el más mínimo movimiento por alejarse
- Anda léeme un poco- mandoneó pasándole el libro que tenía al lado y que se iba a disponer a leer antes de que él llegara.
- De verdad quieres que te lea?- le preguntó de forma sincera por quele parecía un poco extraña su petición.
- Si, me gusta el sonido de tu voz- le dijo en un suspiro, mismo que Roan respondió en tono de resignación y comenzó a leer, no estaba mal, era una historia muggle, una novela detectivesca con tintes cursis.
Cuando se dio cuenta ya se había envuelto en la historia, lo cierto es que no se dio cuenta cuando Mila había cerrado los ojos y se había quedado dormida, el descaro que tenía de haberlo obligado a leerle para que al final se quedara dormida!! Tal vez debería presionar su nariz privándola de su respiración para que despertara, tuvo la intención, sin embargo en el instante en que su mano libre dejó el libro a un lado y sus dedos rozaron su mejilla se sintió extraño, tal vez incómodo? Era extraño, ella siempre tenía un aroma dulce, agradable, que tal vez nunca había percatado porque no podía demasiada atención, pero era agradable, su mano se deslizó por su mejilla peinando un mechón de cabello negro y sedoso detrás de su oreja. Mila era muy bonita, tenía esa belleza clásica que Tamsin no poseía, y su novia era una hermosa mujer. Se aclaró la garganta porque no entendía porqué estaba pensando en eso precisamente ahora, sacudiendo esos pensamientos de su mente y bajando su mano hasta la de ella, que ya estaba un tanto más calida que en un inicio.
Nunca se dio cuenta en qué momento se quedó dormido, envuelto en su aroma a manzanas verdes, tampoco notó cuando la luz del flash los envolvió en una captura de imagen que iba a ser un parteaguas en su relación.


continua cap 2...
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Leo McCallister
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Re: Historias Alternativas de Leo

Notapor Leo McCallister » 29 Nov 2017 07:47

CAP 2: El compromiso.
Regresaba de sus rondas en los pasillos, estaba un tanto cansado, había sido una larga jornada de vuelta al castillo, la semana de Pascuas había estado repleta de diversión y buenos recuerdos, su relación con Tamsin era estable, de hecho hasta había pensado en tal vez ir un poco más en serio con ella, sabía que en algún momento sus padres iban a comprometerlo, pero se sentía joven y renovado, se sentía bastante de buen humor, efecto normal después de que pasaba tiempo con sus caballos. Su novia lo esperaba en la biblioteca, comiendo con cierta delicadeza un par de bombones que se permitía de vez en vez porque las Whitehorn eran siempre de guardar la figura. A Roan le gustaba mirarla mientras comía porque parecía bastante estudiada, le causaba cierta ternura, se acercó a ella con un saludo y el libro bajo el brazo porque había prometido ayudarle a repasar para el examen de Defensa contra las Artes Oscuras, no que fuera muy bueno con la teoría pero eran temas que ya conocía, así que era mucho más sencillo ayudarle a su novia en este caso.
- ¿Y qué tal estuvo tu día?- preguntó mientras dejaba el libro sobre la mesa y se acercaba a saludarla con un besoo casto en la mejilla, Tamsin se le colgó al cuello abusándose un poco de la situación y terminó por darle un beso tronado también en la mejilla
- Te extrañé- le dijo sonriente mientras él se la quitaba un poco de encima
- Tam… no estamos en la sala común
- Y?
- Qué hay chicos de primero y tenemos que darles un buen ejemplo- le dijo con una sonrisa
- De acuerdo - le reprochó un poco en su falta de efusividad por reencontrársela
- Tú sabes que eso no es verdad- agregó mientras se sentaba a su lado
Mientras tanto en un par de pasillos más de estantes Mila caminaba recolectando los libros de runas antiguas que necesitaba para su trabajo mientras Ethan la seguía de cerca.
- No voy a discutir contigo eso, estas exagerando- le dijo sin alzar la voz porque estaban en la biblioteca.
- Vas a decirme que ese tipo no quiere nada contigo?- le reclamó persiguiéndola por el pasillo de mal humor, no estaba pensando, podía ponerse irracional cuando estaba celoso, porque lo estaba, detestaba sentirse inferior, odiaba que Mila prefiriera pasar tiempo con el estirado de Roan Fletwock que con él, él no sabía lo que ella quería, lo que necesitaba su avecilla, él sabía que su familia jamás permitiría que estuvieran en serio juntos y eso era lo que más impotencia y coraje le daba, que ella no quisiera pelear por su amor. Mila se volteó hacia él seria, con los labios apretados, enojada.
- En primera, no es ‘ese tipo’, es mi amigo y se llama Roan y en segunda: qué clase de mujer crees que soy?- le reprochó enojada aún sin alzar la voz, Mila podía ser muy consciente de si misma sobre todo porque no le gustaba que le estuviera haciendo una escena de celos de tal magnitud por una tontería. Roan era su amigo de la infancia!- No veo cuál es tu problema?
- Mi problema es que elegiste pasar Pascuas con Fletwock, mi problema es que a ti no te importa lo que yo sienta por ti por que al parecer no tienes corazón!
Mila apretó los puños conteniendo el enojo interno que estaba explotando en su interior, tenía ganas de arrancarle la cabeza y un golpe! Cómo se atrevía él, específicamente él a decir que no tenía corazón?!
- ¿Todo bien?- preguntó de repente la voz de Roan, que en su papel de prefecto se había acercado porque había escuchado que alguien discutía, no esperaba que fuera Mila con su novio, como fuera se acercó a él.
- Hablando del rey de Roma! Ves? A esto es a lo que me refiero- señaló a Roan con el dedo mientras Mila lívida lo miraba seria
- Bradbury, te voy a pedir que bajes la voz porque no estás en una cantina, estas en un lugar de trabajo, no me obligues a bajarte puntos- le dijo en tono serio mirando de reojo a Mila que parecía estar conteniéndose. Ethan lo miró con odio contenido, no le importaba, él era la autoridad y de buena forma le estaba pidiendo que le bajara a su escándalo.
Probablemente todo habría quedado ahí, sin embargo los pasos intempestivos de Tamsin auguraron un mal mayor.
- ¿Me puedes explicar que es esto?!- le dijo casi en un grito mostrándole en la mano un sobre abierto que tenía en su superficie, según pudo ver, la caligrafía que reconoció de su papá.
- Tamsin, por Merlín!- le pidió mientras tomaba el sobre y leía “Un obsequio de Pascuas que creemos tu hermano y yo que apreciaras”, volteó a ver a su novia con los labios apretados – estas abriendo mi correspondencia?- le dijo con ese tono de indignación que no podía creer
- Ese no es el punto! – se quejó la chica molesta volteando a ver por primera vez a Mila y a Ethan que se habían quedado casi en pausa por su interrupción. – el punto es que ya sabía yo que algo te traías con…. ÉSTA- señaló a Mila que la miró sin entender
- ¿Qué estas diciendo?!- le preguntó Roan confundido, Tamsin le arrebató el sobre y se lo entregó a Ethan- Anda, mira a tu noviecita la muy zorra seduciendo a MI novio!- le dijo al chico que sin más preámbulos sacó del sobre una fotografía, solo eran ellos , durmiendo acurrucados en el sofá de la casa de Roan, no era una foto que pudiera afectar en algo, lo cierto es que había cierta aura bastante visible entre ellos. Mila le quitó la fotografía de las manos a Ethan y la miró de forma detenida, sólo eran ellos, durmiendo, no estaban besuqueándose o haciendo algo reprochable.
- Sigo sin ver el problema- le dijo con frialdad al grupo
- Francamente yo tampoco- secundo Roan.
- CINICO! Eres un CINICO- le gritó ofendida la chica volteando a ver a Mila, si no la detenían se le iba a a ir encima y le iba a sacar los ojos a la muy zorra- Y TÚ! ERES UNA ZORRA DESCARADA METIENDOTE CON LOS NOVIOS DE OTRAS!
- TAMSIN!! Suficiente, cinco puntos menos para Griffindor!
- NO! Esto es suficiente, tu y yo terminamos!!
- Estas siendo ridícula
- CLARO TU VAS Y TE ACURRUCAS HACIENDO QUIEN SABE QUÉ CON ESA Y AHORA YO SOY LA RIDÍCULA
La discusión probablemente podría haber seguido, sin embargo Mila giró sobre su eje completamente fría y sin expresión en el rostro volteando a ver a Ethan.
- Cree lo que quieras, no me importa- le dijo mientras Ethan soltaba un grito de frustración y se alejaba hacia el otro lado y Tamsin se iba por el suyo dejando a Roan en medio del pasillo con la fotografía en la mano, frustrado y molesto la guardó en su bolsillo de su túnica.
Esa noche en el comedor a la hora de la cena, Mila estaba en la esquina de su mesa leyendo un libro y medio dándole de comer a su mascota lechuca mientras los rumores se alzaban por el castillo, a su lado se sentó Roan con un suspiro de cansancio.
- Estas bien?...- le preguntó serio, Mila podía no ser expresiva pero él sabía cuando estaba encabronada, la chica alzo la vista del libro que realmente no estaba leyendo y miró a su mejor amigo.
- Estoy bien- dijo hincando un hombro, Roan sabía que no lo estaba
- Lamento haberte causado problemas con Bradbury- se disculpó por que él sabía que ella estaba enamorada del tipo por más inverosímil que le pareciera. Mila lo miró y esbozó una leve sonrisa
- Francamente Roan… sigo sin ver el problema- le dijo, probablemente su falta de empatía no ayudaba- si Ethan no puede confiar en mi palabra, no me interesa seguir en eso que tenemos.
- Te entiendo
- Lamento lo ocurrido con Tamsin…. Tal vez no deberías estar conmigo ahora
- No digas tonterías, eres mi mejor amiga, si no puede entender eso… al menos debería darme el beneficio de la duda- contestó también esbozando una sonrisa porque verla sonreír le había levantado un poco el ánimo.
En otro lado…
- Estas seguro de que esta es una buena idea? No me parecer la solución más… acertada – le dijo Bertie mientras le daba un pequeño tubo de ensayo con poción.
- No me digas nada, sólo dámela, te pagaré mañana- le dijo Ethan a su mejor amigo
- Descuida, va por mi cuenta, solo espero que sepas que eso que haces es una pésima idea.
Esa misma noche mientras todo el mundo regresaba a su sala común Ethan alcanza a Mila en el pasillo.
- Podemos hablar?- le preguntó un poco más tranquilo, Mila lo miró y se cruzó de brazos
- Eso depende, vas a volver a acusarme de enañarte con mi mejor amigo?- le preguntó sarcástica.
- Nono, tengo una solución- le dijo mostrándole la única dosis de veritaserum en el tubo de ensayo, Mila lo miró dolida, mitad sintiendo como su corazón se rompía, mitad encabronadísima como un diablo.
- Estas hablando en serio?- le preguntó son seriedad, mirándolo como si no lo conociera.
- Es la única forma
- No necesitas suero de la verdad para saber que eres un idiota, Ethan
Mila apretó los labios y tomó la dosis de un solo trago y lo miró mientras los ojos se le llenaban de lágrimas pero aguantándoselas para no derramar ninguna.
- ¿Me estas engañando con Roan Fletwock?- preguntó ansioso
- No, es mi mejor amigo- le dijo sintiéndose desdichada- él ama a su novia.
- ¿Pasó algo entre ustedes?
- No- negó con la cabeza sintiendo como una única lágrima rodaba por su mejilla, al verla Ethan se tensó, sorprendido, desde que recordaba jamás había visto llorar a Mila, su mano fue directamente hacia ella y Mila le volteó la cara.
- No te atrevas a tocarme de nuevo – le dijo enojada limpiándose la mejilla ella misma y dando media vuelta
- Mila, espera, yo…- la alcanzó de un brazo sin embargo la chica volteó y le dio una bofetada con fuerza en la mejilla.
- Esto es lo peor que podrías haberme hecho y te lo permití porque te quiero, pero no más- le dijo con frialdad mientras salía corriendo por el pasillo alejándose de su sala común.
No estaba pensando, o tal vez si, tal vez era simplemente el destino que la llevaba hasta ese pasillo en el que sabía que iba a encontrarlo. En el momento en el que la vio entrar al pasillo sabía que algo malo había pasado, sintió que el alma se le iba al suelo, verla ahí frente a él, tan fuerte y tan frágil con el rostro enmarcado de lágrimas lo llenaba de muchas emociones, quería partirle la cara a Bradbury, quería aliviar su dolor, lo miró mordiéndose el labio con los ojos enrojecidos, tres pasos lo llevaron hasta ella para estrecharla contra él mientras se desahogaba, había sido un día muy complicado, había sido una pesadilla, en contra de su deber de prefecto abandonó su puesto y la llevó a caminar, la llevó a la gruta y ambos se sentaron dentro de uno de los botes que cada año traía a los niños de primer curso a las puertas del castillo.
Sentado frente a ella le extendió un pañuelo para que enjugara sus lágrimas, no hablaron ni se dijeron nada, ambos estaban heridos, ya pasaría.
Las vacaciones de verano llegaron y con ellas nuevos compromisos que atender, Roan y Mila habían estado saliendo con James a veces o solos, lo mismo daba si podían distraerse y la compañía resultaba ser agradable, podían ser un par de críos en un local muggle comprando helado, o en un partido de rugby o simplemente en el teatro. Una tarde mientras Mila se arreglaba porque había una fiesta en el Ministerio, su mamá entró en la habitación y mientras terminaba de peinar su moño dejó sobre la mesita una caja de terciopelo negro, ella sabía lo que significaba, había llegado el día en que iban a presentarle a su futuro marido, al hombre con quien iban a comprometerla y con quien tendría que casarse, le dio un vuelco en el estómago, casi nauseas ver la caja, no tenía caso discutir, ella podría negarse, tratar de escapar, igual era un hecho que ese compromiso iba a cumplirse, dentro de la caja había un par de sortijas encantadas, que sellaban al instante un compromiso, usarla implicaba que le pertenecía a alguien y la sola idea le daba asco porque ella no tenía derecho a elegir, confiaba en sus padres, pero le daba un miedo terrible saber que tal vez, su futuro prometido simplemente fuera alguien con quien jamas llegaría a entenderse.
La ceremonia era sencilla, tenía que entrar e una habitación a oscuras y simplemente esperar a que por la puerta entrara la persona con quien iría a casarse, era un primer encuentro, simple, la oportunidad conversar un poco, de sabotear el proceso tal vez, estaba aterrada y no sabía que hacer.
Con un hermoso vestido blanco y flores en el cabello espero sentada con la mirada baja mirando sus manos sobre su regazo y escuchando como se abría la puerta y un par de pasos firmes avanzaban hasta ella no quería mirar, de verdad que no.
-Mila?- preguntó casi sorprendido, verla ahí en medio de la habitación le había dado un gran alivio, era su amiga, su mejor amiga y sus padres la habían elegido para él como su esposa, él sabía que ella no quería casarse, pero también sabía que si era ella podían idear la forma de ser felices juntos, ya lo eran siendo amigos, tal vez podría funcionar.

Sintió que el alma se le había ido del cuerpo al ver a Roan de pie frente a ella, no sabía que podía estar tan asustada hasta que lo vio frente a ella, cerró el espacio entre ellos rodeando su cuello con ambos brazos mientras él la tomaba por la cintura, temblaba y él sabía que estaba completamente aterrada.
- Bueno, podría haber sido peor no crees?- le dijo en tono de chiste con una sonrisa mientras se separaba para mirarla y peinar ese mechón rebelde de su cabello tras la oreja. Ella rió y él se sintió completamente aliviado por ello.
- Claro, podrías ser calvo y chimuelo y con mal aliento- le contestó con una sonrisa un tanto sonrojada, se veía linda sonrojada,, o sea era una muchacha muy bonita, tenía los ojos azules más claros del mundo como si estuvieran hechos de luz, y tenía esa habilidad de sonreír con la mirada.
- Estas lista? – le ofreció la mano, podían hacerlo, eran un buen equipo, Mila asintió mientras Roan tomaba la cajita negra y la abría mostrando ambas sortijas, le paso una a ella y tomó la que correspondía- estas segura de que quieres hacerlo?- le preguntó de nuevo mientras tomaba su mano y colocaba la sortija en la punta de su dedo, Mila lo miró y ssonrió empujando su dedo , le quedaba perfecta.
- Vamos a estar bien- le dijo ella convencida mientras le colocaba a él la propia. Se tomaron de las manos y salieron por la puerta entre aplausos de sus familiares, avergonzados simplemente sonrieron uno al otro

Era una fiesta de compromiso, en donde la parejita saludaba y sonreía y posaba para las fotos, probablemente todo hubiese salido bien, sin embargo a penas a unos cuantos metros ahí estaba Tamsin con los ojos hundidos en lágrimas con la esperanza de haber llegado antes de que fuera demasiado tarde. Roan se separó de Mila y caminó hacia ella, le dolía verla así. Mila lo supo tan sólo con verla.
- Como pudiste? Yo te amo!- le dijo e un arranque de dramatismo
- Tamsin… Mila y yo…
- NO, no es Mila y tú, somos tú y yo, siempre ha sido así!
- Terminaste conmigo
- Cometí un error! Soy humana!- le dijo entre llanto, Roan volteó a ver a Mila a su lado confundido, sin saber que hacer y entonces miró a Ethan, ahí sofocado porque seguramente él también estaba corriendo a buscarla a ella, porque la amaba.
Mila tomó la mano de Roan y deslizó la sortija que horas antes le había colocado, fuera de su dedo, la miró confundido.
- Te dije que íbamos a estar bien- le dijo con una sonrisa dejándole un pico en los labios, apenas un roce para después dar media vuelta y encontrarse cara a cara con Ethan, no tuvieron tiempo de sentir ese extraño dolorcito en sus corazones porque Ethan se había acercado a besarla y Tamsin lo había jalado del brazo para que se alejaran del lugar.


Continuará...
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Leo McCallister
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Re: Historias Alternativas de Leo

Notapor Leo McCallister » 29 Dic 2017 21:34

CAP 3 El final

Apenas había tocado sus labios en un impulso por demás invasivo cuando lo empujó con ambas manos por el pecho, sin alzar la voz y con una tranquilidad que no sentía realmente lo miró.

- Te dije que no quería que me tocaras- le dijo en ese tono que podía helarle la sangre
- Mila, por favor, tenemos que hablar- le dijo mientras ella comenzaba a caminar haciael lado opuesto del que Tamsin se había llevado a Roan. Mientras Ethan la seguía de cerca, se sentía extraño en el lugar, alienado, no pertenecía y era bastante evidente.
- Sí? Necesitas que traiga algo de suero de la verdad o en esta ocasión voy a gozar de tu confianza?- le preguntó dirigiéndose a una habitación que no tuviera tanta gente, se sentía un tanto observada, sin embargo como la perfecta dama Fairchild que era caminaba como si nada hubiese pasado, la frente en alto y la sonrisa de fría indiferencia en el rostro.
- Estas exagerando un poco demasiado las cosas- le dijo cuando llegaron a un pequeño despacho en el que entró, estaba vacío, sin más lo miró de frente altiva
- ¿Te parece? – le contestó con sarcasmo

No iba a haber vuelta atrás, diez minutos más tarde Ethan salía de la habitación con el rostro desencajado ante la mirada de los padres de la chica y los Fletwock.

- Te dije que no iba a ser TAN fácil, Mila pudo haber planeado todo- le dijo Nathaniel a Sasha
- Esto aún no termina- contestó Sasha con una media sonrisa
- Concuerdo- aceptó Coltón que observaba a su hijo a lo lejos con la chica Whitehorn teniendo algo así como una reconciliación? Podría ser? Lo cierto es que Roan podía ser sumamente básico y eso era algo que todos tenían a favor.

(Agregue esta pequeña escena Coltentia un poco más a doc porque los amo)

Tres semanas después, Coltón estaba en su sillón deprimido, frente a una invitación de papel para una fiesta en la casa de los Fairchild en Gales, tenía una bebida en su mano, no estaba resplandeciendo en vitalidad y sonrisas y manipulaciones. Miraba al vacío y suspiraba largamente uno más audible que el anterior llamando la atención de su esposa que estaba ocupándose de algunas cuestiones del haras como firmar papeles.

- Puedo saber el porque estas lloriqueando en un rincón?- le preguntó Laurentia después de haber firmado al menos unas dos docenas de papeles necesarios para en traslado de la compra de una cuadrilla de caballos alados a medio oriente, permisos, estaba de mal humor porque le dolía la muñeca.
- TÚ hijo, me hace miserable- se quejó mientras ella bufaba sin darle importancia
- Roan no va a casarse con una Whitehorn, primero tendría que matarme, y después exorcizar mi fantasma de este plano existencial- le dijo como si él no supiera. – Estoy empezando a dudar de tus habilidades Colt, esta bien que te casaras conmigo por dinero pero me parece que te equivocaste.
- No pone NADA de su parte!
- Porque no le das el incentivo que necesita- le dijo mientras se ponía de pie de mal humor y caminaba saliendo de su despacho.

Laurentia entró en el establo en el que Roan preparaba su caballo después del entrenamiento.
- Deja que el caballerizo termine de asear al caballo, ve a darte un baño y vistete, tu padre insiste en que vayamos a una de esas fiestas de beneficencia.
- Ya estoy terminando- le dijo obediente como siempre.

Habían pasado unos cuantos meses después del fiasco de compromiso que habían tenido, si bien Roan había retomado surelación con Tamsin que seguía siendo en exceso absorbente, pero que creía que era lo mejor porque Mila por fin podía estar con el chico que quería, no habían hablado demasiado desde entonces, y si bien le molestaba sobremanera la situación en que se habían despedido en esa ocasión, sabía que ambos estaban con quienes querían estar cierto? Lo cierto es que le sorprendía que ni sus padres ni los de Mila hicieran algo al respecto de ellos, lo que lo tranquilizaba en parte pero también le causaba cierta ansiedad, así de fácil había sido? Sin reclamos? Sin consecuencias?, lo encontraba bastante extraño, también podía entender que Mila ahora estuviera un poco más ocupada comopara pasar un par de díasen su casa de Gales como cada año, así que mantenían la correspondencia de manera recurrente, tal vez se sentía algo incómodo con toda la situación porque no quería herir a Tamsin diciéndole que seguía teniendo contacto con Mila, pero al final era su mejor amiga y no podía olvidarse de ella tan fácilmente, como fuera le había pedido que la acompañara a la fiesta porque esperaba que sus padres le tuvieran un poco más de aprecio a su novia, Laurentia no podía disimular que la chica no le agradaba, así que Colton se ocupaba de ser el filtro.

Le sorprendió un poco que su mamá no le dijera que la fiesta era en Gales, y en la casa de los Fairchild, que recibían a sus invitados a las puertas del jardín interior bellamente decorado con flores silvestres, Mila al lado de suspapás vestía un ligero vestido azul celeste de tirantes delgados y un sombrero de ala ancha que la protegía del sol, porque si bien se había puesto poción nunca estaba de más tomar precausiones. Mila miró a su mejor cmigo con una sonrisa, de verdadero gusto, hacía mucho tiempo que no se veían y no podía decir que no lo extrañaba, Tansin vestida de blanco y rojo le sonrió ampliamente.

- Hey! Te ves bien- le dijo sonriente saludando también a Tamsin
- Tú también, hace mucho que no coincidimos- contestó Roan tomando la mano de Mila a manera de saludo y acercándose a darle un beso en la mejilla cuando sintió el leve tirón de Tamsin en su mano.
- He estado un poco ocupada
- Hola, tu debes ser Roan- le dijo una voz tras su amiga estirando la mano para saludarlos y darles también la bienvenida- Mila me ha hablado mucho de ti.

Mila dio un paso hacia atrás y alargó la mano hacia el joven dos años mayor que ella, rubio de sonrisa amable y de bonitos ojos grises que tomó su mano de forma delicada entre las suyas.

- Roan, Tamsin, les presento a Sebastián Mayfair, mi… novio- presentó ante la mirada sorprendida de ambos, de igual manera no quiso cruzar la vista con Roan en ese momento
- Si todo sale bien, tu prometido- corrigió apretando la mano de Roan y tomando la de Tamsin para darle un pequeño beso en el dorso, la sonrisa de la Whitehorn se amplió casi de forma inmediata ante la noticia
- Claro que va a salir bien!! se ven estupendos juntos, no crees Roan?- le dijo toda sonriente mientras Roan miraba a Mila confundido y sin entender qué era lo que estaba pasando.
- Gracias… linda, mira llegaron mis tíos de Austria- le dijo tomándola del brazo de forma un tanto posesiva según la percepción de Roan.
- Diviértanse, nos veremos más tarde- les dijo Mila a ambos mientras se iba con Sebastián a saludar a los chicos, Roan la miró pensando en que algo no estaba del todo bien, quien carajos era Sebastián Mayfair, y porque le daba esa mala espina, parecía un tipo decente, al menos un poco más que Bradbury, un mucho más que Alden

Pasearon alrededor de los jardines, no le gustaban las fiestas, nunca le habían gustado, eran aburridas, la gente hablaba de tonterías, vanagloriandose de sus triunfos y midiendo quien tenía un mejor estilo de vida, Tamsin frente a él no miraba un tanto enojada y aburrida porque Roan no había querido que pasearan y saludaran gente, ni siquiera quería participar de algunos juegos que organizaba la gente joven como ellos con cuota para entrar y seguir aportando a la causa., ya habían discutido al menos un par de veces porque él ni siquiera quería moverse de su lugar, no recordaba que las fiestas de los Fairchild fueran así de aburridas, porqué entonces no recordaba que fueran así? Qué era diferente?.... ahhh cierto, obtuvo su respuesta cuando escuchó su risa, allá con Sebastián, como podía ser tan insensible de dejarlo fuera? Ellos siempre se acompañaban?!

- ROAN!!! Por quinta vez, vas a hacerme caso o no?!- le levantó la voz Tamsin porque ni siquiera la estaba tomando en cuenta de lo que hablaba.
- No estoy de humor en este momento, Tam- le contestó de forma seca
- Me queda claro, me has ignorado todo el tiempo… sabes qué? voy a pasarmela bien porque no estoy en una fiesta para que estés refunfuñando todo el tiempo!

Roan se cruzó de brazos molesto observándola irse volviendo a fijar su atención en Mila y el tarado ese, desde cuando estaba de novia de nuevo? O sea no es que le molestara particularmente, pero si un poco porque no le había dicho nada! Quien era ese Sebastián?

- Ese chico, Sebastián…. Parece ser agradable- dijo de repente la voz de Colton, que se había acercado a la mesa sin que su propio hijo se diera cuenta, respondió en un gruñido tal y como lo hacía su propia madre cuando estaba de mal humor y su papá estaba más que divertido por el asunto.- Sasha me estaba diciendo que era una segunda opción para Mila, ya sabes después de… lo que pasó. De todas formas tengo que decirte que me enorgullezco de ti, ni siquiera Ryder siendo Ryder se opuso a nuestros deseos de forma tan vehemente, supongo que esperaremos un tiempo prudente para que tu madre se haga a la idea de tu relación…- le dijo mirándose las uñas, quitandole completa importancia al asunto.
- Ahora no papá- contestó Roan poniéndose de pie y caminando hacia el grupo en donde se encontraba su exmejor amiga.
- Ah! Roan, justo estaba preguntándole a Mila si te interesaría participar en una amistosa carrera al interior del laberinto de arbustos- le dijo Sebastián mientras rodeaba a la chica por la cintura, Mila ciertamente un poco con expresión indiferente ante la propuesta volteó a mirarlo con una sonrisa un poco más sincera, Mila podía ser encantadora y afable en reuniones sociales, era una perfecta anfitriona, sin embargo Roan sabía que no estaba a gusto.
- Ah, querida, tu padre te está buscando, quiere que le ayudes a interpretar a un par magos daneses- dijo de repente Sasha interrumpiendo tanto la respuesta de Roan como alejando a Mila del grupo que con un simple asentimiento de cabeza se disculpó y se encaminó hacia donde se encontraba su padre conversando con un par de magos bastantes entrados en años.

Estaba nerviosa, se sentía rara, no estaba a gusto, era obvio, sin embargo había tenido que aceptar las ordenes explícitas de su madre, claramente habían discutido por el evento en la fiesta de compromiso, no entendía como creía que ella estaba saboteando todo cuando se había sentido más que aliviada por el hecho de que fuera su mejor amigo en que hubiese entrado en esa habitación, había sido un momento extraño, un momento en el que se había sentido completamente devastada por que Roan había vuelto con Tamsin, Ella sabía que eso iba a ocurrir, que prefería ser su amiga a perderlo para siempre, que casarse con él no era la solución a sus problemas porque ella quería que él fuera feliz, de verdad feliz, ambos tenían sueños y si ella no podía tenerlos esperaba que al menos Roan pudiera cumplirlos porque si él estaba bien ella también.. Dos semanas después y su madre ya estaba presentándole un nuevo candidato, era el segundo nombre de la lista y Mila simplemente se había resignado porque si no podía bailar, si no podía tener lo que más deseaba, entonces nada importaba, así que había cedido a los deseos de su madre para salir con Sebastián, era un tipo amable, complaciente, pero todos lo eran al inicio.

Había tardado menos de quince minutos cuando el caos se había desatado por completo personas que iban y venían cuchicheando, caminó hacia la bolita de personas que se reunían casi sin notar que la señalaban, en una de las sillas estaba Sebastián con un ojo hinchado la ceja abierta mientras Sasha pedía a su elfo que le trajera un poco de hielo y el botiquín de la casa. Volteó a buscar a Roan, teniendo un pésimo presentimiento de esto, se alejó caminando a prisa buscándolo casi de forma desesperada hasta que chocó con Colton

- Tranquila, hija, parece que viste un fantasma- le dijo con una sonrisa
- Y Roan?- preguntó casi desesperada
- Oh… no entiendo porqué tanto alboroto, o sea… son muchachos fuertes y sanos, es normal que pasen estas cosas
- Dónde está Roan?
- Laurentia lo mandó a la casa a enfriarse- señaló con el pulgar el lugar

Ni siquiera le agradeció salió corriendo hacia la casa, subiendo por las escaleras hacia el primer piso en donde se encontraban las habitaciones y los baños. Sabía donde estaba, así que fue directo hacia allá.
Abrió la puerta del baño y lo encontró lavándose la cara y las manos con la camisa ensangrentada, se llevó las manos a la boca de la impresión.

- Debiste ver como quedó el otro- le dijo con una media sonrisa
- No es gracioso- le contestó mientras cerraba la puerta y tomaba una toalla del placard y la mojaba para ayudarlo a limpiarse
- Sonreíste un poco así que sí lo es- aceptó cerrando un ojo un tanto adolorido.
- Vas a decirme qué pasó allá afuera mientras no estaba? Le preguntó mientras se acercaba a él y secaba con cuidado su rostro, tenía el labio partido.
- Cosas de chicos Mila, qué más a va a pasar, tu novio es un imbécil por cierto- agregó de paso deteniendo su mano para que no lo tocara, estaba muy enojado con ella.
- ¿por qué estas enojado conmigo? – le preguntó porque cuando se trataba de Roan siempre sabía que usaba ese tono tenso cuando estaba enfadado con ella
- Yo no estoy enfadado contigo, no voy a discutir
- Quien está discutiendo?!
- Tú lo haces!
Le rodó los ojos.
- Por qué estabas peleando con Sebastian?
- No es de tu incumbencia- le dijo aún más enojado porque detestaba que ella le llamara por su nombre
- Claro que es de mi incumbencia!- se quejó alzando un poco más la voz cruzándose de brazos- Es mi novio! Y tú…
- Sabes qué, no me importa, haz lo que te venga en gana con él! Eres una hipócrita- escupió de mala gana interrumpiéndola para abrir la puerta del baño y salir de ahí como alma que lleva el diablo.
Se detuvo de nuevo cuando miró a Sebastian ahí, frente a él buscando a Mila, en cuanto la miró se pasó de largo a roan y la tomó de la muñeca.
- Regresemos a la fiesta- le dijo mientras la jalaba hacia el lado contrario.
- Te alcanzo en un minuto- le contestó ella soltándose de su mano y mirando a su mejor amigo que volteó a verlos.
- Mila, nos están esperando- insistió volviendo a tomarla con un poco más de fuerza de la muñeca, la muchacha se quejó un poco, a lo que su amigo reaccionó de nuevo, dio un par de pasos y palmeó con fuerza su mano para que la soltara jalándola detrás de él.
- No entiendes que irá en un minuto- le dijo empujándolo por el hombro.
- No te incumbe, Fletwock!- Sebastian le respondió el empujón de la misma manera.
- Me incumbe, si ella no quiere ir ahora no tiene que hacerlo- un empujón más.

Uno que terminó en lo que habían iniciado en los jardines, Mila los miró un tanto asustada, sin saber que hacer.

- USTEDES DOS BASTA!!- gritó encabronadísima interponiéndose entre ambos a riesgo de que le tocara un golpe en ese intercambio. – SUFICIENTE!!- agregó respirando con dificultad logrando que ambos se detuvieran. - Ahora mismo van a decirme porqué están peleando!
- Qué te lo diga ‘Sebastian’- dijo mientras la miraba cabreado y daba media vuelta para salir del lugar, necesitaba pensar así que simplemente se fue, sin decir nada más. Estaba demasiado enojado con ella, bajó de nuevo a la sala, tomó los polvos flu de arriba en la chimenea y simplemente se fue, ante la mirada de Colton que definitivamente le había vuelto el buen humor.
- Mila…
- Ahora no Sebastian- le dijo cabreada dando media vuelta para caminar como alma que lleva el diablo directa a su habitación y cerrar la puerta tras ella con un portazo.

Un mes completo había pasado en completo silencio, después de que había abandonado la casa de los Fairchild en Gales, las cosas no se pusieron más fáciles, Tamsin le había hecho toda una escena al regresar, gritoneándole a todo pulmón, como se había atrevido a dejarla en la fiesta sola. Lo humillante que había sido pedirle a sus padres que fueran a recogerla, discusión que obviamente terminó con la relación, de forma indefinida como siempre. No mucho le había importado y ni las horas de entrenamiento sobre sus hermosos caballos alados lograban quitarle de encima la sensación de que todo estaba pésimo. Su papá no podía dejar de lanzarle miradas ansiosas, como si estuviera esperando algo y cada vez que salía de la casa había esa pequeña luz de esperanza de que algo ocurriría y al final nada…
Al final del mes una nueva invitación llegó a la casa de los Fletwock, una que no auguraba nada bueno, el ánimo de su padre no era de los mejores y su mamá parecía estar de peor humor con eso.

- Es curioso – dijo Laurentia levantando la invitación con la mano que no sostenía su taza de té en la mesa del desayuno de esa mañana. –… como es que los Fairchild nos siguen invitando a sus reuniones después del pequeño escándalo en su casa- le dijo a Colton mostrándole el sobre, Roan alzó la cabeza y miró el sobre con cierta ansiedad.
- Quien cumple años?- preguntó Rhiannon
- No es fiesta de cumpleaños, me parece que es de compromiso- dijo Laurentia seca y dándole el sobre a Colton que soltó un suspiro apesadumbrado
- Rony, Rony, Rony… no es aquí en donde te opones terminantemente a que Millie se case con otro?- susurró Ryder sentado a su lado con una sonrisa burlona
- Callate, no es de mi incumbencia con quien se case o no
- No?... creí que Sebastian al menos te había acomodado las ideas
- Si no te callas el que va a acomodarte las ideas soy yo
- Uuuuy, que delicado… yo sólo decía
- Suficiente Ryder!- llamó la atención Laurentia mientras miraba a su preferido
- Tu hermano tomó una decisión y si bien no se ha atenido a ella, gracias a Merlín, al menos Mila si lo hizo- dijo la mujer volviendo a beber de su té.
- Puedo retirarme?- preguntó poniéndose de pie
- Adelante.

En el club hípico…

Sonreía, mirando a la gente pasar, escuchando a las primas de Sebastian hablar de tonterías, vestidos, zapatos, joyas… alguna banalidad, asintiendo sin decir nada con casi la mirada perdida, estaba cansada, había pasado un mes terrible, con demasiadas pocas horas de sueño y una muy deficiente alimentación, no lo estaba haciendo bien y eso le enojaba, no estaba cuidando su salud, pero tampoco podía sentirse bien, Sebastian quería formalizar aún si ella había sido increíblemente caprichosa, una pesadilla, sus padres parecían estar encantados con eso y ella sentía que ya no tenía caso oponerse a la decisión en la que nunca tuvo la oportunidad de decir nada, estaba aterrada? Si, estaba enojada con el mundo? Si, pero tenía roto el corazón y ni siquiera sabía la razón, o si pero era mejor ignorarla, la indiferencia era la mejor arma, no le importaba nada, al menos esa era su actitud de un mes a la fecha.
Todo ocurrió muy rápido, los gritos, cosas rompiéndose, pero a ella no le importaba, no hasta que vio al enorme caballo lanzarse sobre de ella, había escuchado que la llamaron, que gritaron su nombre pero se había quedado petrificada. Una mano la tomó por la cintura y la alzó en vilo con facilidad y a toda velocidad desapareciendo, en un puff habían aparecido en otro lugar, Mila apretaba los ojos mientras estrechaba con fuerza a Roan, temblando, completamente aterrada.

- Mila?...- llamó por tercera vez con un dejo de preocupación en la voz, cuando ella lo reconoció abrió los ojos y lo miró.
- Estas loco? Por Merlín!- se quejó dándose cuenta que seguía arriba del animal, Roan la miró pasando su mano por el rostro de la muchacha peinando su cabello, como para distraerla.
- Voy a besarte- le dijo, no le estaba pidiendo permiso, simplemente le había avisado antes de tomar posesión de sus labios y sentir un indescriptible alivio mientras lo hacía, como si esa siempre hubiera sido la razón para existir.
Mila, tomada por sorpresa no había sabido que hacer, sólo se dejó llevar por el momento, al menos un par de segundos sintiéndose menos asustada, sin embargo lo empujó cabreada, estaba enojadísima con él, le dio una cachetada empujándolo con fuerza y deslizándose del caballo.
- Eres un idiota- le gritó, dando apenas un par de pasos y desvaneciéndose sobre sus rodillas en el pasto algo húmedo, temblando, sus piernas no la sostenían. El después de salir de la impresión de que ella lo hubiera abofeteado, creyendo que todo estaba perdido bajó del caballo y se acercó a ella colocando su mano sobre su hombro.
- Mila-
- NO! Quien diablos te crees que eres?! No tienes derecho!!- le gritoneó molesta.
Roan la miró, tal vez era demasiado tarde, talvez ella si estaba enamorada del tipo ese, tal vez… no iba a dejarla ahí, si su decisión era volver con ese tipo y casarse iba a tener que aceptarla, pero primero tenía que intentarlo.
- Mila, escúchame al menos, soy tu mejor amigo y… tengo sentimientos por ti- confesó, ya lo había abofeteado, qué más daba una más. Mila alzó la cabeza y lo miró con los ojos llorosos, Roan se acercó de nuevo a ella de frente y se arrodillo tomándola por ambos hombros.
- Me abandonaste… UN MES- reprochó mirándole a los ojos, la mano de él fue directamente a su mejilla.
- Lo siento… sé que hice muchas estupideces… probablemente nunca sé si hago lo correcto, sólo sé que estar contigo se siente bien y que esos breves minutos en que tú y yo estuvimos comprometidos fue… el mejor momento de mi vida, yo no puedo vivir sin ti- agregó estrechándola contra él – perdóname – le suplicó.

Supo que todo iría bien cuando ella correspondió a su abrazo.

- Te juro, Roan, que si vuelves a hacer esto te convierto en ratón y dejo que mi lechuza te coma- le amenazó abrazándolo con fuerza, Roan sonrió y supo que lo había perdonado, buscó sus labios, no iba a dejarla nunca más.

En el Haras Fletwock

Nathaniel Fairchild entró cabreadísimo a la oficina de Laurentia que sin más suspiró y le ofreció un té, tras él entro Sasha que con cierto descaro y una sonrisa de oreja a oreja le mostro la mano a Colton, que de inmediato le chocó los cinco con una gran sonrisa ofreciéndole una copa de vino para celebrar.

FIN.


Si, al fin subi la tercera parte, cosas que pasan porque releí y tuve que adaptar cosillas por aqui y por allá, en fin, amor eterno a mi amado Roanila <33
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Leo McCallister
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Re: Historias Alternativas de Leo

Notapor Leo McCallister » 02 Nov 2018 18:04

Pues que me puse a terminar esta idea que por ahi tenía de una de mis amadas OTPs y que se fue a la mierda por razones que ya sabemos XD el punto es que ninguno de los personajes aqui mencionados son mios, y que no lucro y blablablah....

No tiene demasiado sentido ni un título pero MEH... francamente es lo de menos.


No entendía porque había aceptado su ayuda, o porque se estaba esmerando tanto en acondicionar el lugar que francamente era una mugre, tal vez se debiera a que a ella le agradaba, o tal vez simplemente a saber que era el único techo que tenía bajo su cabeza y que estaba trabajando arduamente para mantenerlo en buen estado porque a nadie le gusta vivir con la inminente sensación de que vas a terminar enterrado mientras duermes entre escombros de madera podrida gracias a las termitas… eso le agradaría ella. El pensamiento le hizo sonreír mientras se arremangaba las manos y martillaba la viga que había dispuesto en el techo con algo de magia. Con los clavos en la boca y su atención en lo que estaba haciendo no fuera a quedarse sin dedos, trabajaba con cierta dedicación, al final era lo menos que podía hacer si estaba siendo contratado para eso, cuidar el lugar por la noche, no fuera alguien a entrar a robarse algo, que lo dudaba porque la librería apenas y sobrevivía, y dos arreglar el espacio, con un poco de ayuda mágica, no vamos a decir que no.

La librería seguía pareciendo un despojo, pero era habitable con las reparciones suficientes, el segundo piso se había convertido en su ‘casa’ con el permiso del dueño y la intervención oportuna de su ex capitana de equipo, quien cohabitaba en la primera planta de la misma manera en que lo hacía el viejo señor Noel, al menos mientras el hombre volvía, aunque para ser justos era probable que no lo hiciera, la familia estaba tan desentendida de la propiedad que poco les importaba si se clausuraba el espacio o si se caía a pedazos, el terreno no valía nada y la propiedad en sí sola se caía a pedazos, así que de momento estaba ahí, olvidada al cuidado de una chica seria y tenebrosa que parecía ir con la decoración del lugar.

Escuchó cuando sonó la campanilla de la puerta trasera de la librería y en segundos el aroma a pizza subió por el lugar logrando que sus tripas gruñeran y se le hiciera agua la boca, los pasos suaves y rápidos de su compañera eran audibles gracias al rechinar de la madera. Tocó la puerta y entró sin esperar a que la invitara a pasar, no es que fuera a negarse, estaba hambriento, pero no estaba muy presentable. Traía una camisa sin mangas bastante sucia, se había hecho el cabello hacia atrás con una bandana y aceptémoslo, no olía bien porque había estado trabajando todo el día.

-Traje pizza- dijo Alessa en su tono monocorde y sin expresión alguna en el rostro mientras entraba en el lugar.
-Genial! Dime que no es vegetariana… otra vez – le dijo mientras terminaba de asegurar la viga y se guardaba el martillo en el cinturón de herramientas y los clavos sobrantes en el bolsillo y bajaba de la escalera con cuidado, la última vez Alessa lo había llevado a San Mungo porque por saltar de ella se había roto el tobillo.
-Cuando pagues la pizza podrás elegir el sabor – le había dicho en el mismo tono sin expresión alguna en el rostro… o al menos eso le parecía, por que sus labios se habían curvado hacia arriba levemente un par de segundos. Siempre había sido un despistado, pero ahora era más sencillo notar esos pequeños detalles.
- Se me olvida que soy pobre- le dijo de buen humor caminando hacia el lavabo que estaba en una esquina de la habitación, abriendo la llave que en hizo un extraño ruido antes de que borboteara un par de chorros de agua roja y el tercero saliera limpia.
-Es de lomo canadiense y salchicha, con extra queso – aseguró mientras sacaba la varita y con destreza limpiaba la pequeña mesa y colocaba ahí la pizza junto con un par de servilletas. Nate terminó de lavarse el rostro y las manos y sacó un par de vasos de la alacena que colocó junto con un par de platos, ni siquiera hacían juego pero ambos estaban acostumbrados y no parecía molestarles lo modesto del mobiliario o de los utensilios para cenar, al final era pizza, no necesitaban más que manos.
-Tiene veneno para ratas o algo así?- preguntó un tanto divertido mirándola, estaba acostumbrado a ella, ya no se sentía intimidado con las chicas bonitas, podía hablar con Alessa de cualquier cosa, incluso a bromear con ella, le había tendido una mano en un momento de necesidad y compartir espacio con ella no era malo, considerando que casi nunca estaba en las mañanas, era como vivir solo con un roomie nada problemático.
-… tal vez- le dijo hincando un hombro, tan seria como siempre, cualquiera hubiese tenido escalofrío recorriéndole la espalda por las formas de la chica, él simplemente había sonreído de buena gana.
-Tengo soda de dieta en el frigorífico- le dijo Nate mientras ella iba a lavarse las manos también al lavabo.
-Me parece bien que trates de guardar la línea- contestó ella en un sutíl pero evidente sarcasmo. Hasta hace un par de meses, Nate había estado prácticamente en los huesos, comiendo cuando podía o cuando tenía para comer, no podía decir que no la había pasado mal cuando sus padres lo desheredaron y se quedó en la calle con tan sólo lo que traía puesto, ahora no era el mismo, se había fortalecido, trabajaba para su excapitana por comida y techo, ese había sido el trato, él cuidaría de su amada librería y haría las reparaciones necesarias por quedarse en el lugar y una paga en dinero muggle que le funcionaba para comprar lo necesario, al menos mientras se ocupaba de tener otros trabajos, porque los tenía.
-Estas diciéndome que estoy gordo?-le preguntó de buen humor mientras colocaba el banquillo que ella siempre usaba frente al de él y no a un lado. Alessa sabía que lo hacía porque apestaba… literalmente, no que le molestara pero apreciaba el gesto.
- No lo sé Townshend, tal vez si un poco- agregó siguiéndole la broma en ese tono serio que rompía totalmente el humor del momento, sin embargo Nate había reído de buena gana, Alessa podía tener cara de ángel y un alma oscura que iba totalmente acorde al lugar, pero su incapacidad para imprimir algo de emoción a sus palabras era… épica. – Traje vino, hoy vamos a celebrar – dijo en el mismo tono mientras mojaba una toallaen el agua y envolvía la botella de vino que sacaba de su bolso para meterla en la nevera.
Ambos comieron de buena gana, Nate le comentó los avances que había tenido, no necesitaba decirle, los notaba, él chico era talentoso en muchos sentidos, no sólo tocaba bien la guitarra, también había logrado que fuera habitable el segundo piso del lugar cuando de inicio había estado completamente clausurado.
-Vas a decirme el motivo por el cual celebramos?- le preguntó Nate mientras servía el segundo vaso de vino para ambos.
-El gato negro…voy a comprarlo, el señor Noel ha dicho que si- le dijo así de la nada, volteando a ver el lugar y por primera vez probablemente desde hacía mucho tiempo, si no es decir que nunca, había visto a Alessa sonreir de forma muy sincera, su corazón dio un pequeño vuelco sintiendo que se sonrojaba, para su fortuna, podía echarle la culpa al vino.- Usaré la parte de la herencia de mi padre- agregó.

Nate sabía de fuente directa que la relación de Alessa con su padre había sido de las peores de la historia, el hombre era el muggle más muggle que había conocido, la había desconocido cuando supo que era bruja y se había olvidado de ella, era una suerte que cuando muriera no la hubiese olvidado en el testamento; sabía que la chica-vampiro, había tenido su conflicto para aceptar el dinero de la herencia, pero también sabía que El Gato Negro era lo que quería y que ese dinero si bien no compensaba los años de abandono, al menos le daba algo que si amaba.

Se quedó pasmado un poco con la noticia, tal vez porque eso significaba que su estancia ahí iba a ser mucho más pasajera de lo que estaba esperando, sin embargo Alessa podía leerlo con una facilidad extraordinaria, mucho más de lo que alguien podía leerla a ella y a su expresión de nada en el rostro.

-Descuida, nuestro trato seguirá siendo el mismo, mi trabajo en el Ministerios va a requerir tiempo y no voy a poder ocuparme por completo, te necesito aquí – le había dicho mirándole a los ojos, de nuevo las últimas palabras rebotaron en su cabeza, los efectos del vino debían de ser fuertes, miró la botella y la etiqueta, era vino Birkin… mágico, ugh ahora entendía por qué se sentía así en esos momentos.
-Brindemos entonces… jefa- le dijo divertido mientras se ponía de pie y se acercaba hacia ella para ofrecerle la mano y ayudarla a ponerse de pie, no sabía si Alessa la tomaría, ya que era muy reticente en cuanto a que alguien la tocara, pero hizo el intento de todas formas.

Alessa lo miró y se puso de pie sin tomar su mano extendiendo su vaso para que le sirviera más vino, de pie frente a él ambos chocaron sus vasos- Por la nueva dueña – le dijo con ese tono solemne que no había perdido de sus años de niño rico y una sonrisa un poco más desinhibido, culpa del vino… recordemos.

Bebieron hasta que la botella se terminó, Nate se había puesto a cantar con su guitarra paseando por el lugar mientras ella sentada en el suelo sobre el tapete junto a la cama del muchacho lo miraba seria con las mejillas sonrojadas por el vino, tan seria y taciturna como siempre, con esa expresión de nada en el rostro, cuando escucharon las campanas del reloj de péndulo de la librería, las dos de la mañana.

-Necesito dormir… vamos a la cama- dijo Alessa mientras se ponía de pie, sintiéndose mareada, Nate se acercó a ella entre risas y la tomó del brazo para levantarla, la chica se tensó ante el contacto pero como había sido demasiado rápido no había dicho nada
-Ya me estás haciendo propuestas indecentes, jefa?-le preguntó de buen humor mientras la soltaba, la muchacha ni siquiera contestó, simplemente lo había mirado seria… como siempre, Alessa se acercó fijando sus ojos castaños en los de él.
-Si quisiera hacerte una propuesta indecente lo haría, no necesito estar alcoholizada para hacerlo- le dijo con toda esa simpleza y practicidad que la caracterizaba. Nate había pasado mucho tiempo lejos como para saber que la chica-vampiro no se andaba por las ramas cuando quería algo. El chico la miró tragando saliva un tanto intimidado por tal declaración, Alessa le regaló una sonrisa que bien podría haber intuído estaba llena de dobles intenciones y dio media vuelta para salir por la puerta hacia el piso de abajo.
Nate apretó los ojos bufando, sintiéndose un tanto patético, después de su relación previa había quedado bastante oxidado en lo que se refería a tratar con mujeres, sin embargo Alessa era ese tipo de chica que te hiela la sangre en cuanto la ves por primera vez, fuera por su aura de bruja oscura rodeada de misticismo que ahora siendo inefable sólo se acentuaba o por el hecho de que era extremadamente bonita y parecía no importarle, porque esa era la impresión que le daba, no era como esas chicas que acentuaban lo más bonito en ellas, la chica-vampiro, mote que había tenido desde sus años en Hogwarts, seguía siendo la rarita.
-Una rarita muy sexy… - se dijo con pesar sintiéndose frustrado – necesito una ducha fría- agregó pasándose una mano por el cabello y sacándose de camino al baño la camiseta sucia, el alcohol no ayudaba a ponerle un freno a la fantasía. El problema con Alessa es que parecía no sentir ningún tipo de interés romántico en nadie y si lo hacía, no expresaba nada, era difícil leerla cuando sólo tenía una expresión en el rostro que a veces modificaba con sutilezas imperceptibles que había que aprender a detectar muy bien.
-ARGH- se lamentó mientras entraba al agua fría, tal vez había pasado demasiado tiempo sin novia, tal vez extrañaba demasiado la sensación de estar con alguien de nuevo, tal vez sólo necesitaba satisfacer una necesidad básica, tal vez su ex se le había metido tanto en la cabeza que lo había arruinado para otras chicas, tal vez debería ser como Ethan, aunque bien sabía que su mejor amigo no se había sacado de la cabeza a cierta bailarina y que ahora había vuelto a las andadas, él no. Nate sólo había conocido el amor de una mujer y todo se había ido a la mierda demasiado rápido.

Los días habían pasado de lo más normales, ocupándose del mantenimiento del lugar mientras ella administraba, la compra de El Gato Negro se había hecho oficial, las escrituras se habían firmado bajo poder notarial y Alessa era la nueva dueña, mientras él seguía siendo su inquilino. No que en algo cambiara la situación, aunque para ser justos estaba saliendo un poco más, tal vez necesitaba volver al ruedo y socializar con más chicas, tal vez hubiera alguna que le llamara la atención, así que comenzó a salir con Ethan a fiestas, en las que terminaba revolcándose con alguna desconocida a la que no había necesidad de preguntarle el nombre porque no se quedaba lo suficiente como para querer preguntárselo.

-Te divertiste?- le preguntó con su tono monocorde una madrugada, sacándole un gran susto porque había aparecido de entre las sombras de los estantes de libros. Con unas gafas sobre la nariz que acomodó en su serio semblante y la varita con su punta encendida en un lumos tenue, cargando un par de libros en el brazo.
-Por Merlín, Alessa! Casi me matas del susto!!- le había reprochado llevándose una mano al pecho, sintiendo como su corazón se aceleraba por la adrenalina. La chica simplemente había suspirado, como si le hubiese dado cierto placer haber causado esa impresión en él, al final no recordaba que la excapitana del equipo de quidditch de Ravenclaw también había sido la presidenta del Club del Miedo en sus años de escuela.
- Hay una gotera en el sótano, no olvides arreglarla mañana- le dijo en el mismo tono dando media vuelta y volviendo a desaparecer entre los estantes. Nate la había mirado y había asentido aún con la mano sobre el pecho, había subido a su piso con rapidez, sintiéndose un tanto molesto, como si el que ella lo hubiera encontrado llegando de una noche de juerga fuera algo malo, algo parecido a culpa, lo que era extraño porque no tendría por qué sentir culpa, es decir, Alessa y él cohabitaban pero no tenían ningún tipo de relación, es decir, ambos hacían de sus vidas lo que querían, ni siquiera se avisaban si iban a salir o no, eran dos extraños conocidos que vivían juntos… pero porqué sentía esa cosa dentro suyo, como si el hecho de que ella supiera exactamente lo que había estado haciendo fuera malo, es decir, no es que lo hubiese tenido escrito en la cara y ella no era su madre, ni su novia para el caso! Pero Merlín!! Lo estaba volviendo loco el pensamiento!.

No pudo dormir esa noche, incluso si había quedado completamente agotado, el pensamiento de Alessa descubriéndolo había sido demasiado para procesar, aun si sabía a la perfección que a la mañana siguiente la chica ni siquiera iba a mencionar el evento, esa indiferencia podía ponerlo de malhumor.

Las dos noches siguientes ni siquiera había salido, tal vez pretextando sentirse cansado, lo cierto es que se había dedicado a leer un buen rato hasta quedarse completamente dormido, lo despertó el rechinido en la puerta, abrió los ojos incorporándose sobre un brazo mirándola entrar en la habitación, sin hacer ruido.

-Pasa algo?- preguntó adormilado todavía, Alessa negó con la cabeza de pie junto a su cama sin que una sola palabra saliera de sus labios, lo miró con una media sonrisa y sin más se deshizo de su bata y se inclinó hacia él besando sus labios suavemente, lo que lo tomó por completa sorpresa, sin embargo se recompuso lo suficientemente rápido para corresponder a su beso y tomar un poco el control de la situación jalando a la chica hacia él para que cayera entre sus brazos.

Alessa había reído un poco y eso le había encantado, volvió a abrir los ojos mientras la besaba y rodó con ella en la cama para quedar encima sosteniéndose con rodillas y manos para no caerle con todo el peso, la miró sin poder creerse lo que estaba ocurriendo, ella le miró recostada sobre su cama y le sonrió de esa forma que lo hizo explotar por dentro, así que era eso, la rarita le gustaba, ya lo sabía, sólo no estaba tan seguro de que fuera mutuo.

Todo fue un encuentro de piel cuando la tela entre ellos le estorbó, no recordaba haber probado una piel tan dulce o tan suave, con ese penetrante aroma a granada, no recordaba haber escuchado sonidos tan placenteros como aquellos jadeos que brotaban de su garganta mientras la poseía, no recordaba haber pasado una noche así con nadie, las descargas eléctricas que le recorrían la piel, anunciando un climax que quería alargar hasta que…. Sonó la maldita alarma del despertador y terminó rodando en la cama hasta caer de ella dándose un buen golpe.

Gruñó de frustración al notar que estaba solo en la habitación, que Alessa había sido un sueño.
-Un maldito y extraordinario sueño! En qué carajo estoy pensando?!- se dijo así mismo frustrado llevándose ambas manos a la cabeza, molesto consigo mismo al descubrir aquello que su corazón había estado deseando probablemente desde que hizo ese trato con ella.- soy patético- se flageló así mismo lanzando el despertador hasta el otro lado de la habitación estrellándolo con fuerza contra la pared, en la que obviamente hizo un pequeño hueco.

Esa mañana cuando bajó a la librería, ni siquiera la miró mientras leía el Profeta sentada detrás del mostrador, con una taza de té frente a ella, ni una palabra le dirigió cuando salió del lugar.
Tres semanas habían pasado cuando abrió la puerta trasera de la librería, era temprano, casi las diez de la noche, estaba seguro de que Alessa probablemente tendría algo que decirle, se había ido por tres semanas sin decir a donde, sin embargo no había podido quedarse, no si verla a los ojos implicaba recordar ese sueño, que seamos honestos, se había vuelto recurrente. Su mente estaba bastante ocupada tratando de desterrar el recuerdo de ella con otras mujeres y simplemente no podía hacerlo porque revolcarse con ellas y poner el rostro de Alessa en sus caras se había vuelto casi un hábito, un hábito insoportable.

Subió las escaleras, tal vez tocaría a su puerta y le pediría que hablaran acerca de lo que estaba pasando con él… claro si no fuera tan cobarde lo haría, confrontar a su excapitana no era una opción, es decir, ella siempre lo miraba como si supiera absolutamente todo lo que pensaba. Era demasiado cobarde para hablarle de frente, para decirle que le gustaba, porque era eso no?? Un tipo de despertar hormonal porque la mina estaba buena. Negó con la cabeza, era más simple inventar algún problema familiar, aunque tenía la impresión de que ella no iba a preguntarle nada. Pasaría de largo su puerta, sin siquiera mirarla, sin embargo la puerta estaba abierta y al fondo estaba ella, sentada a horcajadas sobre el diván que utilizaba para leer y no estaba sola, inclinada besaba a un tipo de cabello rubio y lacio que la estrechaba por la cintura pegándola a él con una mano mientras la otra sostenía su cabeza que recorría su línea mandibular, envueltos en una manta roja.

Probablemente lo que más impresión le daba no era encontrarla con la blusa abierta y sostenida en la coyuntura de sus codos, o que la atrevida mano de él la hubiera soltado para deslizar el tirante de su sostén fuera de su hombro para inclinarse a besarlo con lo que describiría casi como devoción. No, era el hecho de que ella sonreía, lo hacía como nunca la había visto, con deseo, con emoción plasmada en su rostro y en sus ojos. En ese rostro que nunca tenía una expresión de felicidad o tristeza.
La miró fijo, porque no sabía si odiarla por el hecho de que no era él a quien le ofrecía sus favores, porque era a otro a quien le dedicaba esa sonrisa o porque simplemente no tenía cabida en su vida de esa forma. Tal vez la había visto con demasiada intensidad, tal vez había excedido su tiempo mirando lo que él mismo hacía con otras chicas pero estaba seguro de que ella había volteado a verlo y había fijado sus ojos oscuros en él, hasta que el tipo rubio la había jalado del cabello a la altura de la nuca para acercarla y morder su cuello, logrando que lo perdiera de vista mientras arqueaba la espalda.

Fue la señal para salir de ese embrujo que lo había mantenido atento a ella, pendiente de cada respiración o sonido que salía de su garganta, odiándola un poco más porque la idea de tenerla ahora era más que imposible sabiendo que ella tenía a alguien. Subió a su habitación y azotó la puerta sin que la pareja se inmutara del ruido. Nate se recargó sobre la puerta llevándose una mano a la cara y restregándosela como si quisiera borrar de su cabeza aquellos ojos que lo habían visto, sonrojado golpeó con fuerza el muro, la odiaba, con toda el alma, la odiaba… o no?

Con el sonido de la puerta Basil se puso un poco alerta levantando el rostro y mirando hacia el techo, Alessa lo tomó con ambas manos por las mejillas y volvió a besar sus labios.
-Hey, no te distraigas –le pidió con una sonrisa en un susurro suave antes de que él volviera su vista a ella, sus ojos café y azul se posaron en los de ella con una sonrisa, olvidando el incidente porque ella comenzaba a mover sus caderas contra él de forma cadenciosa, incitadora. Ella adoraba sus ojos, encontraba fascinante la heterocromía en ellos y Basil si bien no estaba tan de acuerdo con ello le complacía que a ella le gustara eso de él. Aunque para ser justos, la rarita le gustaba demasiado y para su desgracia era probable que ella lo supiera, porque parecía saberlo todo, más aún sabía que estaba perdido entre sus brazos y no le molestaba en lo absoluto una vez que lo hubo aceptado.

Desde aquella vez en el ensayo de la obra escolar, cuando la había besado por primera vez, o cuando había quedado establecido que le gustaba lo suficiente como para besuquearse con ella en una mazmorra en sus años escolares, escondidos de la mirada de su entonces novia, había elegido a la rara del curso por sobre la hermosa, encantadora y rica Joanne Bagnold y lo sabía. Reencontrarse con ella saliendo del colegio había sido parte esencial para que siguieran esos encuentros a espaldas de su familia, porque tenía una reputación que guardar, pero la simple idea de no llegar con ella a ese punto era imposible de sobrellevar.

Al principio había creído que realmente lo había hechizado para que no pudiera dejar de pensar en ella, que de verdad le había caído una maldición en la que ella se convertía en su obsesión, una de la que no podía escapar, una adicción tan dulce y placentera a la que no podía renunciar o abstenerse. Al principio creyó que sólo necesitaba una noche con ella, obtener aquello que deseaba y sus ganas de buscarla para robar sus besos y caricias desaparecerían, sin embargo no había sido así. No sabía la poderosa influencia que podía ser Alessa Greystone en su mente, una vez no había sido suficiente, apenas había probado un poco de ella y no quería dejarla más y eso era más que peligroso, no es que le importara la apariencia, hacía mucho tiempo que había dejado de lado querer pretender, al menos con ella que aceptaba su lado B sin problema. Era más el hecho de que ella podía ser aterradora y no en ese sentido en el que a ella le gustaba pensar de sí misma como foco protagonista de pesadillas o alguna película muggle de horror, aterradora en ese sentido en el que no podía leerla y sabía que podía arrancarle el corazón y desecharlo sin ningún problema… o no, ella nunca daba demasiadas señales de sus sentimientos o de si estaba tan enganchada con él como él lo estaba con ella.

Aquella primera noche juntos ella ni siquiera se había quedado en la habitación, cuando había despertado ella ya se había marchado, sin despedirse, sin decir una sola palabra de lo ocurrido, había creído que era lo mejor, sin dramas, sin ataduras, sin escándalos, era simple, práctico y eso le agradaba, creyó que así sería pero habían pasado un par de semanas cuando él mismo había ido a buscarla a las puertas de la misma academia en donde estudiaba para reclamarle el hecho de que ni siquiera le hubiese mandado una lechuza, fue una sorpresa cuando de la nada estando frente a frente la había jalado del cuello de su camisa y la había besado en público, sin importarle que alguien los mirara o les prestara atención, una sensación bastante compleja, diferente y ciertamente satisfactoria en otro nivel, pues la libertad que había sentido en ese momento sólo era el reflejo de cómo se sentía con ella a su lado.

Lo había despedido al alba, envuelta en una sábana, con el cabello suelto y las marcas de su paso por ella en el cuerpo. Nate lo había visto desde la ventana, no había pegado el ojo en toda la noche, no podía, tal vez ahora que sabía que su excapitana tenía una pareja estable él no debía estar ahí cohabitando con ella, no si sentía cosas por ella no necesariamente a nivel romántico, es decir que le importaba si estaba con aquel rubio que le parecía tan familiar. Al final el sueño lo venció.

Despertó dos horas después con el penetrante aroma a café y tocino friéndose en el sartén, se le hizo agua la boca, sin más bajó al piso de ella, la puerta de Alessa permanecía abierta como la noche anterior, escuchó el crepitar del tocino sobre el sartén y su estómago gruñó.

-Buen día- escuchó en cuanto se asomó por la puerta en ese tono familiar y monocorde.
-Buenos días- le dijo sin mirarla realmente, estaba usando unos jeans negros y una blusa en color rojo sangre, muy a su estilo.
-Te hice huevos con tocino- le dijo mientras servía en el plato y lo pasaba a la mesa
-… Gracias…- contestó casi de forma mecánica, no entendía porque no le estaba reclamando nada acerca de su ausencia de tres semanas, aunque si ella había estado ocupada, probablemente ni siquiera lo hubiese notado, eso le fastidio un poco.
Alessa se acercó a la mesa y tomó su propio plato con avena y agua y un par de rodajas de manzana, sentándose como siempre frente a él sirviendo un poco de jugo que tenía en la nevera en los vasos.
-Yo…. Comenzó a decir, sin embargo se interrumpió cuando ella tomó el Profeta y comenzó a leerlo
-Tú?.. – agregó sin mirarlo.
-Nada
Desayunaron en completo silencio, no podía dejarlo ahí, tal vez era el momento de despedirse, de empezar a forjar algo en serio y tomarse más como adulto responsable.
-Anoche…- comenzó a decir sin realmente saber hacia donde manejar la situación.
-Nate… sé que me viste- le dijo sin levantar la vista del periódico
-Perdón- dijo casi de forma refleja, la chica-vampiro por fin lo miró con una ceja en alto, en silencio, Nate se sonrojó con intensidad sosteniendo la mirada de su excapitana que después de un par de segundos de contemplación en silencio volvió su vista hacia el periódico sin expresión alguna en el rostro.
-…No hagas de esto ‘una cosa’- le pidió Alessa en su singular tono monocorde sin darle importancia. Soltó el tenedor con el que estaba comiendo sintiendo como le temblaba el cuerpo de esa furia contenida que no sabía que podía sentir hasta que salió de su boca aquella frase.
-Una cosa? UNA COSA?! Como carajos se hace de esto una cosa, Greystone?- le preguntó encabronado con ella – No es que a mi me importe que te estés revolcando con un cabeza hueca bonito por su dinero!- le dijo molesto mientras estiraba la mano para sacarle de enfrente a la muchacha el periódico y al menos lo mirara mientras tenía algo que decir.
Alessa soltó la hoja del periódico y lo miró inexpresiva y seria a los ojos mientras él le decía a la cara aquello que pensaba. Alessa parpadeó un par de segundos en silencio y sin expresión alguna en el rostro, lo observó sin decir nada antes de volver a tomar su periódico y cerrarlo en un movimiento fluido.
-En resumen… estas celoso- decretó en ese tono monocorde tomándolo por sorpresa ante tal declaración que a ella no le había movido ni una sola fibra nerviosa, inexpresiva y en silencio lo miró de frente y directamente a los ojos, le tomó un par de segundos salir de la impresión para levantarse de la mesa aún encabronado.
- CELOSO?! Yo? De ese rubio desabrido carita de muñeca?! YO?!- respondió enojado – No seas arrogante!- se quejó como si ella no pudiera entender el punto aun si estaba más que acertada en su interpretación de los hechos.- CLARO QUE NO!- dijo golpeando con fuerza la mesa logrando que el plato con el desayuno brincara un poco.
-Bien- contestó ella mirándolo de frente poniéndose de pie- porque lo que haga o deje de hacer no es de tu incumbencia- agregó en ese inmutable tono inexpresivo que tanto empezaba a odiar mientras salía por la puerta y bajaba las escaleras para abrir la librería al público.

Nate la miró, frío ante su contestación que le dejaba muy en claro que a ella poco o nada le importaba lo que pudiera sentir por ella, grito lleno de frustración sacando la varita y desapareciendo del lugar. Ya vería como se las arreglaría, lo cierto es que no quería estar más ahí.

FIN.


Porahí debo la tercera parte del Elsyder, en algún punto lo subiré ya sabemos que son felices para siempre y blablablah no?
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Leo McCallister
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Re: Historias Alternativas de Leo

Notapor Leo McCallister » 07 May 2021 20:14

Ya sabemos que nada me pertenece, blablablah, perdón por desvirtuar a los personajes que no son mios, aunque siendo honestos realmente no me importa tanto...ops?


La original

El cielo se estaba cayendo, los relampagos encendía el cielo mientras los truenos retumbaban en el espacio, el ambiente se sentía completamente electrificado, lo cual favorecía la batalla campal que se estaba llevando a cabo en el barrio más pobre de Londres, Whitechapel siempre había sido un sitio de controversias y repleto de históricas desgracias, esta no era una ocasión diferente.

Entre remolinos de viento y magia, los hechizos llenaban el aire, aurores y magos tenebrosos se enfrentaban en las calles apenas pobladas de ojos curiosos que a lo largo de los años habían aprendido a voltear hacia el otro lado, los hechizos antimuggles no eran casi necesarios en zonas en las que a nadie le importaba lo que había visto la prostituta o el vagabundo, el crió abandonado que se agazapaba entre las cajas y que bien podía estar perdido por algún tipo de droga.

La tensión era evidente y los estruendos de magia contra magia se camuflageaban en el mismo ambiente. No sabía quien estaba ganando pero tampoco tenía muchas intenciones de averiguarlo, se había descuidado apenas un par de segundos para poner su barrera protectora y aún así la fuerza del hechizo lo había lanzado hacia dentro del callejón, golpeando con fuerza contra un par de ventanas que se rompieron con el impacto, había perdido la respiración por un par de segundos que se le habían hecho eternos, pero necesitaba tener la mente fría y recomponerse porque de eso dependía su vida, no podía negarlo le daba cierta gracia que por un error tan increíblemente estúpido terminara su vida en un lugar tan asqueroso y deplorable, no iba a pasar, no mientras tuviera un último aliento.

Apenas se había logrado recomponer lo suficiente cuando el auror se apareció en la entrada del callejón, intercambio un par de hechizos en un duelo en el que la visibilidad no le ayudaba lo suficiente cuando se alzó con la victoria. Se sintió completamente satisfecho mirando al auror en el suelo sin vida, iba a reir casi de forma histérica cuando en el primer impulso sintio en el costado el dolor punzante, su mano fue directamente a la zona para descubrir que tenía enterrado un vidrio de un tamaño significativo, escupió sangre, escuchando no tan lejos el plop de las apariciones de más magos que no sabía si eran 'amigos' o enemigos.

Tomó una decisión rápida, se cubrió con la capucha de su túnica y sin más en un movimiento de varita desapareció. Un movimiento bastante arriesgado considerando su estado, lo menos que le importaba era desparticionarse.

Apareció a la puerta trasera del jardín de una mansión a las afueras de Londres, de momento era su mejor opción, no podía regresar a su casa en tal estado, su esposa haría demasiadas preguntas y desmemorizarla iba a ser un gasto de energía inútil, cuando la prioridad era atender sus heridas y no lidiar con su histeria. Tomó la llave oculta del lugar habitual y entró en la casa varita en mano sin mucha discreción, escurriendo agua y sangre probablemente en las mismas proporciones. Alerta caminó por el pasillo y la estancia y subió las escaleras, afuera el viento soplaba con fuera, casi la misma que sentía en esos momentos, tenía que mantener la calma.

Empujó la puerta y se encontró frente a frente con el amante en turno, un niño bonito en calzoncillos que al verlo no supo que hacer, iba a gritar sin embargo él fue más rápido y lo empujó con fuerza hacia el muro, recargando su peso en el brazo impidiendole que gritara pues le cortaba con facilidad la respiración mientras la otra mano sostenía la varita contra su cara.

- Gabriel, quisieras no lastimar demasiado a mi 'amigo'?- le dijo a manera de saludo y con su voz suave e impasible Yasmin, que lo miraba desde el pasillo envuelta en un camisón de seda roja, Gabe volteó a verla y le sonrió.

- Buenas noches, cara- saludó mirándola de pies a cabeza porque parecía todo un pecado envuelta en esa prenda roja. - Veo que estas ocupada- le dijo sin voltear a ver al tipo que tenía contra la pared.- te interrumpí en algo?- preguntó con cierto tono de burla, Yasmin le sonrió con descaro hincando un hombro y dando un par de pasos hacia él.

-Me aburro con facilidad - le dijo mientras señalaba al chico con la mirada en plan de que podía soltarlo porque claramente era inofensivo ahora que estaba más que inconsciente.

Gabriel lo soltó dejando que el cuerpo cayera directo al suelo, Yasmin se acercó a él llevando sus dedos al cuello para sentir el pulso, de la nada sacó una bolsita y le sopló en el rostro un polvo brillante con una tranquilidad abrumadora.

Volteó hacia el recién llegado y y le acarició la mejilla con el dorso de sus dedos antes de besarlo a manera de bienvenida. tomó su mano y lo guio hacia la habitación. Una vez dentro, Gabe cerró la puerta mientras Yasmin iba directamente hacia el librero del fondo, movió el libro adecuado y un clic sonó abriendo una puerta por la que entró.

- Tu encantadora Maggie no está en la ciudad?- le preguntó desde dentro del lugar mientras él comenzaba a sacarse la ropa empapada de encima dejándola cerca de la chimenea. Se sentía bien quitarse el peso de encima y el calor de la chimenea ayudaba un montón a que se sintiera mucho mejor. Volteó el cuello un par de veces liberando la tensión.

- Marnie está en casa - contestó como si nada - el remedo que tienes de marido? duerme en otra habitación mientras te revuelcas con semejantes idiotas? o también lo duermes con polvos de belladona para que no se entere?- le preguntó evaluando la gravedad de sus heridas para después voltear a ver el librero sólo en pantalones. No era grave, pero era obvio que había tomado la mejor decisión escapando del lugar.

- Awn... es lindo cuando te pones celoso y me extrañas- le contestó en tono de burla mientras salía del lugar con una copa que humeaba profusamente - a mi también me gusta hacer caridad de vez en cuando - agregó mientras le entregaba la poción. Gabriel la tomó y sin más la bebió a fondo sintiéndola fría al contacto mientras bajaba por su garganta, cinco segundos después se quejó un poco mientras sentía como la piel le quemaba en la herida del costado que poco a poco se iba cerrando en el proceso.

Yasmin sonrió y caminó directo a su tocador, se sentó en el taburete y lo miró por el espejo mientras tomaba el cepillo y comenzaba a pienar su cabello largo y oscuro.

-Tú no haces caridad, cara- le dijo mirándola por el espejo

- Oh, Gabriel, soy una persona repleta de virtudes, hago caridad todos los días- agregó con una media sonrisa.

El hombre caminó hasta ella y colocó sus manos sobre los hombros de ella, su piel se sentía mucho más cálida que la propia, Yasmin torció el cuello hacia un lado y él le retiró el cabello para inclinarse hacia ella y poder besarlo, ella le miró por el espejo a los ojos y sonrió. Gabriel la estrechó por la espalda y de la nada la levntó, la volteó hacia él con algo de fuerza y la beso.

Su encuentro estuvo repleto de pasión y fuerza, como todas y cada una de las veces en que se revolcaban, satisfacían sus deseos y las ganas hasta quedar satisfechos, él podía estar casado, podía jugar a la casita todo lo que quisiera, ella sabía que él siempre volvía, ella podía estar casada pero él sabía que siempre lo llamaba, era un ciclo de nunca acabar que se repetía de forma constante, una y mil veces en los últimos meses.

Los rayos del sol penetraron por las cortinas de la habitación y Gabriel se incorporó en la cama, estaba un poco adolorido de los músculos pero había valido la pena cada segundo. Tumbada a su lado dormia profundamente Yasmin, enredada en las sabanas... como podía ser tan jodidamente sexy incluso durmiendo, no se lo explicaba. Se puso de pie y se vistió siguiendo la rutina que tenían cuando se visitaban. Tomó la varita de la mesa de noche y la guardó en su bolsillo. La miró de reojo antes de dar el paso y poder desaparecer y regresar a su vida normal, en donde podía decir que era un hombre completamente respetable con una esposa igualmente respetable.

- Dale a Maggie mi cariño- le dijo a manera burlona mientras Gabriel soltaba una pequeña risa, volteó hacia la cama para verla abrazada a la almohada mirándolo divertida, se acercó de nuevo a ella y rompiendo la rutina la tomó del cuello y la besó a profundidad.

- Dale mis recuerdos al perdedor que tienes por marido.

Y desapareció de la habitación.

FIN



Nota aclaratoria: sabemos que ODIO a Yasmin? bueno eso, no sé porque le dedico un fic XDDD
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Leo McCallister
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