Vigésimo Desafío

Este es el lugar para la expresión cultural y artística, pueden demostrar todas sus habilidades: dibujos, historias, poesías... ¡lo que quieran! ¡Demuestren sus talentos! También hay concursos de fanfics, fanarts y demás. ¡Pasen, pasen y vean!

Vigésimo Desafío

Notapor Administradoras » 18 May 2020 13:38

Recuerden leer las bases y condiciones para los concursos de fanfics.

Vigésimo Desafío:
Desarrollo de trama parte I: El Incidente Fraymont

A través de los desafíos se avanzará con una trama general que afecta a todo el universo de rol de BttP. Se realizarán tres desafíos por año lectivo que abordarán las dos tramas disponibles (una para el mundo adulto, que incluye Hogsmeade, y otra para Hogwarts) y se premiará a un ganador por trama. Todos los desafíos afectarán la trama in-rol, volviéndose canon, pero, en caso de haber una contradicción, se utilizarán elementos de ambos, decididos por la Administración.

    El primer desafío tiene por objetivo sentar las bases de la acción, desarrollando las características principales del conflicto planteado: ¿Qué fue el Incidente Fraymont? ¿Cómo afecto la vida del Reino Mágico? ¿Cómo se vincula a la misteriosa Sociedad Secreta 'La Hermandad de los Comunes'?

Pueden aplicar este tema a un escrito de cualquier género: romántico, acción, drama, humor, etc.

Podrán postear sus relatos hasta el sábado 27 de junio de 2018 a la medianoche (GMT -03:00). Las fechas de votación serán desde el domingo 28 de junio de 2020 hasta el sábado 4 de julio a la medianoche (GMT -03:00).

Los ganadores serán anunciados el lunes 6 de julio.

Los premios serán:
1º puesto: 1 cromo de ORO
2º puesto: 5 cromos de PLATA
3º puesto: 3 cromos de PLATA

Los demás concursantes ganarán 1 cromo de PLATA por participar.

Posteen su historia como respuesta a este post inicial con la siguiente forma:

Código: Seleccionar todo
[b]Título: [/b] Aclarar a qué trama corresponde
[b]Disclaimer:[/b] Esta historia está basada en personajes y lugares creados por JK Rowling, y pertenecientes a ella. Ningún dinero se ha ganado con esta historia, y no se intenta violar copyrights. [b]Tal personaje[/b] me pertenece, al igual que la historia aquí desarrollada.
[b]Tipo:[/b] (¿Romance, humor, drama, general?)
[b]Personajes:[/b] (Opcional)
[b]Comentarios del autor: (Opcional)[/b]


Ante cualquier duda o pregunta, no tengan miedo de consultar. ¡Éxitos!
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Re: Vigésimo Desafío

Notapor Fergus Blishen » 24 Ago 2020 22:23

Título: Los Profetas
Disclaimer: Esta historia está basada en personajes y lugares creados por JK Rowling, y pertenecientes a ella. Ningún dinero se ha ganado con esta historia, y no se intenta violar copyrights. Algunos personajes me pertenecen, al igual que la historia aquí desarrollada. Otros personajes no me pertenecen pero quiero ver qué van a hacer para evitar que los use.
Tipo: Drama / Humor / Suspenso

[+] Durness
Fergus solía dormir en la misma habitación que Lara cuando era pequeño, mientras que Conall usaba la que ahora ocupaba él. Le gustaba hacerlo, las rarezas de Ferg iban bien con las de Lala y en una familia de peculiares eso no era un dato menor.

Sin embargo, a medida que sus hermanos fueron creciendo y la magia involuntaria de Lala se volvía cada vez más caótica, sus padres decidieron separarlos por su propia seguridad. Fergus podía no ser el más brillante de los hermanos Blishen pero no era ciego: Su hermanita menor no era una bruja común y corriente, por mucho que sus padres se esforzaran porque nadie más lo notara.

A veces, como esa noche, se despertaba a los gritos espantada hasta las lágrimas por sus propias pesadillas que nunca terminaba de dilucidar si eran verdad o mentirita. Fergus conocía esa pequeña danza nocturna, sus padres corrían a la habitación y ella se deshacía en lágrimas sobre el hombro de su papá que insistía en decir que sólo eran sueños y nada más. Su mamá lo mantenía aislado en su habitación, esperando que no se enterara de nada. Pero, de nuevo, era lento pero ciego.

Fergus entornó la puerta de su habitación sólo para hallar a su madre en la puerta de la habitación de Lara, con una expresión dolorosa. No terminó de abrirla y la mujer no notó su presencia.

"Tienes que hacer algo, Papi." Escuchó Fergus, pegando su oreja a la rendija para después pasarle el parte a sus hermanos mayores, que siempre preguntaban por estas cosas. "Van a lastimarlos. Te prometo que van a lastimarlos, no es un sueño."
"Lo sé, linda. Lo siento." Dijo la voz de su padre desde la habitación de junto, mientras su madre se estrujaba el cuello de la bata con expresión compungida.

Fergus oyó el sollozo de su hermana, bajito, y el crujido de los escalones de alguien que se acercaba. Tavia, con su cabello dorado, espeso y despeinado, se acercó a su madre y apoyó una mano sobre su hombro con una expresión amable.

"¿Quieres un té, mami?" Consultó a su madre, notando de pronto la rendija en la puerta de Fergus.

El niño contuvo el aliento, esperando que su hermana mayor no lo viera, en vano. Tavia siempre percibía los sentimientos a su alrededor, era como un radar de empatía.

"Está bien, Polly." Dijo la muchacha, acercándose a la puerta mientras que su madre disimuladamente se secaba una lágrima rebelde que se escapaba por su mejilla. "Puedes salir, está todo bien."

Fergus asomó la cabeza por la puerta y se acercó a su hermana.

"¿Lara esta teniendo sueños feos de nuevo?"

[+] Pudsey
"Otto."

El muchacho abrió los ojos, en otro lado de Reino Unido. Se aclaró la garganta, con el ceño fruncido, y miró a su novia con esa eterna expresión de confusión y completa inocencia.

"¿Qué hora es?" Preguntó a su novia, de forma haragana.
"Muy temprano. Tengo examen mañana y estás hablando de nuevo."
"Lo siento." Masculló él, volviendo a acercarse a Wynter para abrazarse a su cintura y dormirse entre el aroma tinta de su cabello. "¿Qué estaba diciendo?" Consultó por mera curiosidad.

Ambos sabían bien, a esta altura, que Otto tenía algunas habilidades como Profeta que eran tan erráticas como inespecificas. Generalmente sus profesías se limitaban a que se despertara a las tres de la mañana para decirle a su novia que a las cuatro llovería, menuda novedad en Reino Unido que se la pasaba lloviendo.
Sin embargo, siempre era divertido saber.

"No sé. Algo de Harry Potter."
"Qué bueno, conoceré una celebridad. No estés celosa."

Wynter ahogó una risa antes de volver a dormirse.

[+] Londres
La reunión del Club del Miedo había tenido concurrencia perfecta.
Okay, okay, no era super impresionante que el total de sus seis miembros (cinco nerds del terror y Henry) se hubieran levantado de sus tumbas pero a Jolene le servía la noche de espiritismo y uso indiscriminado de bolas de cristal y tablas de ouija para mover sus jugos creativos mientras escribía una obra de teatro de terror. Necesitaba una noche de gente rara y disfraces cultistas, rituales satánicos y diversión boba.

Es verdad, los nerds del terror (y Henry, reticentemente) no habían concurrido necesariamente por sus legendarios dedos cercenados de salchicha y su ponche de tomate sanguíneo pero cada uno usa las herramientas que puede.

"Muchas gracias por haber venido, Madame Greystone." Le dijo a la abuela de Alessa, que les había hecho la noche a base de maldiciones gitanas y escupitajos dramáticos. Debía ser la primera vez que una vieja andrajosa era el alma de la fiesta de un grupo de postadolescentes aún no adultos completos.
"No fue nada." Contestó Alessa mientras que la anciana volvía a enfocar sus ojos en Henry.

Henry, miembro del Club del Miedo que no necesariamente era supersticioso pero 100% no se hubiera metido en ese club si no fuera porque estaba muerto por Jolene en Hogwarts, volvió a removerse incómodamente por milésima vez en la noche. Porqué continuaba mirándolo era algo que probablemente le causara pesadillas esa noche.

Jolene lo había ignorado toda la noche, como él solía ignorar sua problemas personales o la mención de su pasado trágico.

"Abuela." Dijo Alessa, llamado su atención.

La señora la miró, frunciendo el ceño, antes de volverse a Jolene.

"Será la excusa." Declaró, finalmente. "No quería decirlo frente a los demás pero la niña, su niña, será la excusa."
"¿Disculpe?" Consultó Jolene, sin comprender.
"Fraymont. Su niña será la excusa de Fraymont."

Jolene miró a Henry, extrañada... ¿Qué demonios era Fraymont y por qué su novio parecía aterrorizado de aquel nombre?
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Fergus Blishen
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Re: Vigésimo Desafío

Notapor Jolene DePaul » 25 Ago 2020 00:22

Título: El Profeta
Disclaimer: Esta historia está basada en personajes y lugares creados por JK Rowling, y pertenecientes a ella. Ningún dinero se ha ganado con esta historia, y no se intenta violar copyrights. Algunos personajes me pertenecen, al igual que la historia aquí desarrollada. Ustedes se embroman por no participar de la trama antes, #IVEGOTTHEPPOWER
Tipo: Suspenso



Little Whinging dormía pero ellos no. Dentro del número cuatro de Privet Drive parecía haber pasado un huracán: Había muebles dados vuelta, destrozados, y desorden por todos lados; la chimenea de piedra tenía la marca de una detonación y los retratos que solían alinearse meticulosamente en su encimera habían sido volteados y rotos. Un sinfín de plumas de los almohadones decorativos inundaban el suelo. Sobre la pared, un mensaje en letras brillantes y rojas le helaba la sangre.

Millicent Bagnold reconoció el final de su carrera política con sólo un vistazo. Ya nadie la reconocería como la Ministra bajo la que se había ganado la guerra contra el-que-no-debe-ser-nombrado, su legado sería el de la Ministra que dejó que alguien tocara al Niño que Vivió.

'UNO DE LOS SUYOS POR UNO DE LOS NUESTROS.'

Emmet, su marido, se paró junto a ella sosteniendo sus hombros como si eso la fuera a mantener en pie. De fondo podía escuchar la voz de Phillip ladrando órdenes a los empleados del Ministerio, probablemente en vano porque sus carreras estaban acabadas.

"¿Qué hallaron en la planta de arriba?" Preguntó la mujer a su marido.
"A los muggles. Intentaron encerrarse en el ático pero los Aurores piensan que los superaban en número."

Millicent asintió.

"¿También el niño?"

Emmet guardó silencio por un instante pero tuvo que responderle eventualmente.

"Lo están buscando. A ambos."

Millicent hizo una expresión dolorosa.

"Esto es un desastre. No teníamos reportes de un ataque de la Hermandad de los Comunes en un siglo." Se pasó las manos por la cara. "¿Dumbledore ya sabe?"
"Probablemente. Trate de hablar con el editor nuevo del Profeta hace un rato pero no me quiere contestar."
"Lo que quiere decir que probablemente ya tienen la primicia y la están imprimiendo." Asumió Millicent, con voz sombría. Imaginaba el titular: El niño que vivió, 9, desaparecido.

Ambos guardaron un minuto de silencio por todas las hazañas que ahora nadie recordaría de su gobierno. Y entonces, la puerta del armario bajo las escaleras se abrió y un niño regordete con la cabeza cubierta de sangre salió de allí, mirando a la pareja con expresión confundida.

"¿Quienes son ustedes?" Consultó Dudley Dursley, con voz asustada. "¿Dónde están mis papás?"

Millicent miró a Emmet.

"Llama a Ralph. Ya."



Jolene abrió los ojos al escuchar el sonido del timbre, mirando el despertador. Cuatro de la mañana, por el amor de todas las pociones Multijugos y tablas Ouija.

Henry ya estaba despierto, junto a la ventana, mirando la entrada de su coqueta casa Londinense que sus papás actores de peliculas de Hollywood pagaban por pura culpa. Si el precio a pagar por el cargo de conciencia de haber hecho que su hija del medio tuviese problemas de control y de imagen era una casa en un barrio bonito, era uno barato para pagar.

Henry no parecía haber dormido en toda la noche, como desde hacía semanas. No podía creer que hubiese sido tan ingenuo de creer en la ridícula predicción de la abuela gitana de Alessa, se estaba empezando a arrepentir de la reunión del Club del Miedo.

"¿Quien es?" Preguntó ella, envolviéndose en una salida de cama mientras lo seguía de cerca. Henry salió de la habitación, en silencio, con cara de resolución. "¡Henry, quién es, deja de actuar como un zombie!"

Henry no contestó, bajó la escalera hasta llegar al portico de entrada, con Jolene sobre sus tobillos. Abrió la puerta.

"¿Henry Archer?" Saludó una cara conocida, ignorandola.

¿Acaso era la Ministra de Magia la que estaba parada en su puerta, escoltada por otras tantas caras famosas? Automáticamente, Jolene se paró frente a él, como una suerte de escuálido escudo humano.

"Soy yo." Respondió el tarado de su novio.
"¿Podemos pasar? Queremos dialogar con usted de una organización llamada..."
"La hermandad de los Comunes." Completó Henry, abriendo paso.

Jolene no se movió.

"No tenemos nada que ver con esos psicópatas. No sé qué está pasando pero a esta casa no entra nadie hasta que hablemos con un abomago." Declaró, feroz.
"Jolene, déjalos pasar." Empezó Henry.
"No me digas qué hacer, Archer. Vé a llamar a tu amigo con el palo en el culo y a tu jefa, que venga el pendejo promiscuo del cabello ridículo. No tenemos nada que hablar con esta gente sin las documentaciones correspondientes." Insistió, enarcando las cejas y moviendo sus ojos entre los dos o tres magos que parecieron mover sus manos hacia la funda de tus varitas. "Si piensa que la invitaré a mi casa a hablar de gente con la que no nos relacionamos sólo por ser la Ministra de Magia, señora, se está metiendo con la bruja equivocada. Derriben la puerta de mi propiedad y mírenme hablar con el Profeta acerca de invasión a la propiedad privada."

Cerró la puerta de un portazo y miró a Henry, que lucía agotado.

"No hay tiempo para esto, Jolene."
"¿Sabes para qué no tengo tiempo? Para que digas más de lo que te conviene y termines en Azkaban, Archer. No voy a criar a tu hermana sóla porque no soy una jodida santa."

Henry negó con la cabeza, apretando los labios, y la esquivó para abrir la puerta y volverse a la Ministra.

"¿Uno de los suyos por uno de los nuestros?" Preguntó, buscando su mirada. Ante el asentimiento de la Ministra, negó con la cabeza. "Es tarde. El Ritual de Fraymont ocurre a medianoche. Lo siento."



El callejón Diagón estaba de luto.

Danny Geldof era demasiado joven para saber quién era, sólo había escuchado cuentos miticos de él y sus padres. El niño que vivió y los heroicos James y Lily Potter.

Miró la foto de la Ministra de Magia en la primera plana, renunciando a su puesto, bajo el titular 'Harry Potter, 9, hallado muerto en ritual muggle'. Hojeó el Profeta con curiosidad: 'Cornelius Fudge, Ministro interino', 'Quienes son La Hermandad de los Comunes y qué buscan', 'Terror en el Reino Mágico: ¿Temporada de caza de brujas?'
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